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El desafío del ídolo: así volvió Tevez

El capitán de Boca causó una buena impresión en el regreso a los entrenamientos. Se lo ve en forma, en peso y con muchas ganas. La batalla del 10 para vencer un parate de cinco meses a los 36 años...

"¿Cómo me sentí en estos primeros días? Más que bien”. Carlos Tevez afronta uno de los máximos desafíos de su carrera. Sí, como si ya no lo hubiera atravesado todos, Libertadores, Champions, Intercontinental, Mundial de Clubes, Copa América, Mundiales, a los 36 años va por su último baile. Y va, incluso, con un parate de cinco meses que no sólo cortó su mejor sprint futbolístico de los últimos tiempos, sino que lo obligará a reinventarse, a superarse, a poner su físico y su fútbol otra vez a prueba. Por eso, esas sensaciones que les transmitió a los suyos sobre cómo fue el regreso a la actividad para él, toman otra trascendencia. No es una preparación más. No es una vuelta más. No es un comienzo más. No lo son. De ninguna forma.

En este tiempo de cuarentena, Carlitos tuvo justamente que atravesar esas dudas que se le presentan a los futbolistas en general, pero a los de mayores de edad en particular. Una situación que comparte, por caso, con Maxi Rodríguez (39), Lisandro López (el de Racing, con 37) y Javier Mascherano (36) por citar a algunos de los referentes más longevos de nuestro fútbol. “No sé qué tan fácil o tan difícil me será la vuelta. El coronavirus me podrá a prueba”, dijo, por caso, Masche. Y vale para todos. ¿Podrá Tevez, entonces, regresar al nivel con el que llevó a Boca a consagrarse campeón de la Superliga pasada?

Por ahora, no hay respuesta para eso. Y no la habrá, hasta que haya competencia. Pero sí hay primeras señales, datos y variables, que permiten ir teniendo ciertos parámetros. Y en esas evaluaciones, hubo buenos resultados para el capitán. No sólo a partir de esa sensación propia, de conocer su físico como nadie, sino también a partir de los primeros testeos que realizó el cuerpo técnico y que permiten analizar el estadío en el que llegó el jugador. “Lo vimos muy bien. Incluso, volvió en peso, algo que también es importante para cualquier preparación”, dijeron en el club.

Por lo pronto, la evaluación general del plantel fue en ese tono, de buena a muy buena. Y eso incluye al capitán. El cuerpo técnico está conforme porque dentro del entrenamiento contra natura que el plantel realizó durante estos cinco meses, hubo conciencia y compromiso para llevar a cabo el mantenimiento (en muchos casos, con los elementos que tenían disponibles).

Por todo, no se puede descontextualizar la exigencia de estos días. De entrada nomás, el mensaje que bajó Russo fue que “el tiempo perdido no se va a poder recuperar”. Por eso, la idea es ir de poco, sin saltear etapas. Ya llegará el tiempo de los trabajos de velocidad y aceleración. Hoy, por lo pronto, es momento de acomodar la estructura corporal para lo que viene. Y esto, para los jugadores más grandes, es fundamental. En estos días, entonces, los ejercicios están basados en la resistencia aeróbica y también en retomar la sensibilidad en el golpeo de la pelota y en el control del balón, teniendo en cuenta que muchos no se pusieron botines durante más de 150 días.

Tevez, en ese sentido, reaccionó rápido frente a la cuarentena. Enseguida se mudó a la finca familiar que tiene en Maipú, a unos 300km de la Capital, para tener mucho más lugar para entrenarse por su cuenta. Sólo unas dos semanas no estuvo bajo la órbita del cuerpo técnico de Boca. Fue entre que se le venció su contrato (el 30/6) y terminó acordando su renovación con Riquelme, fuego cruzado con el Patrón Bermúdez y Cascini de por medio. Pero allí, con campo abierto, pudo calzarse botines y trabajar en mejores condiciones que muchos de sus compañeros.

“Me estoy entrenando como si fuera a jugar la Champions”, llegó a comentarle a uno de sus amigos del fútbol. “Se está preparando como un león”, fue otras de las referencias que dieron en su círculo más cercano sobre la forma en la que vivió el aislamiento.

En lo anímico, Tevez atraviesa un momento muy particular. Una lucha interna entre la motivación que le provoca volver a entrenarse con la camiseta del club de su vida y la preocupación por el estado de salud de su padre, Segundo, quien lleva 21 días internado en terapia intensiva (entró con un cuadro de coronavirus y ahora está combatiendo una infección pulmonar). Por eso, lógicamente, no muestra el semblante de siempre, el que lo caracteriza, más allá de que el retorno a las practicas le sirvió para “despejar la cabeza”.

Lo que está claro es que el Apache sacará fuerzas de donde sea para ir en busca del último gran sueño de su carrera: darle a Boca la séptima Libertadores, sacarse la espina de las últimas ediciones que dolieron más de la cuenta. Aunque su vínculo con el club (firmó por un año con opción a extenderlo seis meses) le permitirá en el peor de los casos tener una revancha más, él espera ajustar cuentas en este Copa. Y así empezar a despedirse como lo soñó...

Nota de Sergio Maffei para Ole / Foto TyC Sports

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