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Javier Saviola, un Conejo en Andorra

Jugó en la Selección, Barcelona y Real Madrid, pero sostiene que River “fue absolutamente todo”. Recuerda sus días con Aimar, Ronaldinho, Crespo, Kluivert, Ángel y el Burrito Ortega. Y cuenta sobre su nueva pasión: el futsal.

El Mono Burgos​ le puso “Conejito” cuando recién asomaba en la Primera de River con apenas 16 años. Pequeño, rápido y saltarín, Javier Saviola​ gambeteaba piernas rivales con facilidad. La misma facilidad que dice tener para adaptarse a diferentes culturas e idiomas y a vivir en distintos países. Desde aquel debut en Jujuy con la banda roja, cuando Ramón Díaz apostó por él, no paró hasta culminar su carrera también en Núñez a fines de 2015, en el club de sus amores y arrancar nuevas etapas. Ahora vive en Andorra y desde allí, dialogó mano a mano con Clarín en una charla en la que hizo un repaso de su carrera.

Ya pasaron más de cuatro años de tu retiro del fútbol, ¿cómo lo canalizaste?

-Lo he canalizado muy bien. Lo medité antes y siempre quise que fuera en River. Tuve el privilegio de terminar mi carrera en el club en el que comencé, y bien físicamente, sin problemas de lesiones. Luego, encontré un gran lugar para vivir y disfrutar a mi familia que era lo que deseaba.

-No, no me arrepentí para nada. La tomé con mucha seriedad y sabía que ese era el momento. No voy a negar que el después fue complicado… No jugar más profesionalmente, no sentir el calor de la gente, no volver a un vestuario. Arranqué otra vida a los 34 años. Por eso, lo que el futbolista tiene que saber es que hay que estar muy preparado psicológicamente para el retiro y con la cabeza segura de lo que van a hacer porque se viene una vida a la que no estamos acostumbrados. Pero en mi caso la tomé de forma serena. Tenía decidido retirarme en River y al hacerlo de esa forma no lo sufrí demasiado.

-¿Cuándo mirás para atrás que sentís?

-Cuando miro para atrás siento un gran orgullo y privilegio. He cumplido todas mis expectativas. Debutar y jugar en River, ir a la Selección, pasar por grandes clubes con mucha historia. Jugar con mi ídolo, con grandísimos jugadores. Siento orgullo de haber hecho una carrera larga y maravillosa, de conocer países y grandes ciudades. Las expectativas se han colmado. Fue más de lo que esperaba.

-Algunas cosas que mencionás están reflejadas en un video tuyo de chico, que se viralizó en las redes sociales. ¿Qué te generó?

-El video que se viralizó fue muy emocionante. Me hizo acordar a cuando empecé en River a los 8 años. Ese video explica mis sueños. Primero de llegar a Primera, que lo veía lejano por lo difícil que era, pero pude cumplir ese sueño. En River me han cuidado muchísimo. Como era bajito, no jugaba mucho en Inferiores pero ellos tenían en la cabeza lo que veían de mí y empezaron a cuidarme para que pudiera llegar a Primera. Me fueron llevando de a poco y a los 16 años cumplí mi sueño. Después el otro sueño era jugar en la Selección y un Mundial. Por suerte se me dieron las dos cosas. Soy un privilegiado.

-¿Qué significó River en tu vida?

-River fue absolutamente todo. Me crié en el club, me eduqué, hice todas las Inferiores, llegaba a las 8 de la mañana y me iba a las 9 a mi casa. Siempre fui hincha, hay un vínculo muy especial con el club, el ser jugador, el debutar con 16 años, el haberme ido de River a un club como el Barcelona, a vivir a Europa…Estaré agradecido toda la vida a River por todo lo que me dio, primero en cuanto a la educación y en los valores que recibí en su Instituto y después en lo profesional, futbolístico y personal.

-Tu ídolo era Ariel Ortega. ¿Cómo fue jugar con él después?

-Es mi ídolo de toda la vida. Recuerdo cuando iba al colegio y ya lo veía al padre que trabajaba en el club y me volvía loco por tener una firma de una camiseta de él. Entonces cuando terminaba el colegio lo volvía loco al padre, ja. Lo que habrá sufrido conmigo... Lo charlábamos siempre con Ariel y nos reíamos. Ya de muy chico me encantaba verlo jugar, después empecé a alcanzar pelotas y lo tenía más cerca y no le sacaba los ojos de encima y me encantaba todo lo que hacía adentro de la cancha. Y jugar con mi ídolo fue algo maravilloso, poder tirar paredes, festejar un gol, dar espectáculo jugando juntos con él, con Pablito Aimar y con Angel (los denominaron "los cuatro fantásticos")… Lo disfruté muchísimo.

-¿Fuiste un jugador de potrero?

-Sí, fui un jugador de potrero. Es que me crié en el potrero. Nací en Dragones entre Sucre y Pampa y tenía los potreros del Bajo Belgrano cerca y había parques por todos lados a los que iba para jugar. Siempre me encantó jugar. Venían los chicos a buscarme y se jugaba por la cerveza o por algo. Jugaba con gente más grande, ahí sentía el contacto, la fricción… Hacíamos los arcos con remera, con camiseta, había piedras, vidrios… Ahí es donde me crié y fui feliz. Y son los mejores momentos, donde agarrás las cosas buenas, teniendo las dificultades de no tener un arco, de jugar con gente más grande… Ahí me curtí. Los primeros pasos fueron esenciales para después ir perfeccionándome. Mi infancia fue espectacular y jugaba también al baby en Parque Chas.

-¿Dónde se vio al mejor Saviola?

-Es difícil decirlo porque tuve varios momentos cumbres. Te menciono tres o cuatro: primero en River, el debut y ya el primer año salir campeón y goleador con 18 años fue especial; después, el Mundial Sub-20 en el que salimos campeones (en Argentina en 2001), que me marcó para toda la vida por lo que era ese equipo, porque era goleador, jugar para el país y se dio el traspaso al Barcelona; luego, el Mundial 2006 es donde mejor estaba y mejor me sentía, con una edad ideal (24) y físicamente impecable y por último en Benfica, donde armamos un equipo fenomenal y me reencontré con Pablito Aimar.

-¿Aimar fue el jugador con el que mejor te entendiste en la cancha?

-Sí. La sintonía que tuve con Pablo fue especial, después no lo tuve con ningún jugador. Nos entendíamos, nos buscábamos todo el tiempo, era un lujo. Primero en River, después en la Selección y luego en Benfica.

-¿Y con algún otro no? Jugaste al lado de muchos grandes jugadores…

-Me entendía también con Ronaldinho, uno de los mejores de la historia, pero era complicado seguirlo porque hacía cosas inimaginables. Tenías que estar muy atento, muy despierto, te tiraba sombreros de espalda, dado vuelta, un fuera de serie. Y de los 9, con Crespo me llevé muy bien en la Selección, con Angel en River, también y con Kluivert en Barcelona y con Raúl en Real Madrid.

-¿Y Messi? Lo viste crecer de cerca y luego jugaste con él...

-Messi siempre jugó a un ritmo muy difícil de seguir. No es fácil jugar con él, hay que estar muy concentrado. Y siempre fue muy competitivo. Le gusta superarse a él mismo. Y siempre quiere hacer goles.

-¿Y el mejor equipo en el que jugaste?

-Integré varios buenos equipos. Me quedo en primer lugar con el del Sub-20 campeón en Argentina. Era un equipazo. Jugábamos un futbol espectacular. Levantabas la cabeza y veías cuatro o cinco jugadores llegando al área. Y salir campeón en tu país y ver la gente disfrutar fue espectacular. Ese equipo me ha marcado muchísimo. Después, vienen el River bicampeón en 99 y 2000, aquel equipo en el compartía el ataque con Aimar y Angel. El de Benfica también en 2009-2010, donde me reencontré con Pablito. El de Málaga con (Manuel) Pellegrini como entrenador. Y el del Mundial de Alemania 2006. Habíamos formado un excelente equipo y podríamos haber llegado más adelante porque era espectacular.

-¿Podrían haber sido campeones?

-No sé si campeones, pero si hay alguna de las cosas que hubiéramos creído era que íbamos a llegar a una final porque había un muy buen equipo, teníamos jugadores de experiencia y jugadores jóvenes con muchas ganas y un gran técnico como José (Pekerman), que ya conocía a muchos jugadores que venían trabajando con él desde hace largo tiempo en las juveniles. Pero lamentablemente no hemos podido llegar.

-¿Y los técnicos que más te marcaron?

-Gabriel Rodríguez fue el que me formó, supo enseñarme muchas cosas, me dio valores, educación, tanto futbolística como personalmente. Él sabía pararte adentro de una cancha cuando pasabas del baby fútbol a la cancha grande. Tenía la sabiduría para ubicar a un nene de 8 años, es un maestro del fútbol. Ramón Díaz tuvo la valentía de poner a un chico de 16 años en la Primera de River. Bielsa, un catedrático de este deporte, un fuera de serie, que tenía todos los detalles antes y después del partido, un gran conocedor. Tenerlo a él fue como tener a un profesor en el fútbol, a un sabio. Jorge Jesús ha hecho de mí un jugador con mucha libertad y te daba confianza. En Benfica armó un equipazo. Pellegrini también ha sido muy bueno para mí con su sabiduría y tranquilidad. Y Pekerman fue un padre. He pasado momentos complicados y desde su serenidad y sus consejos me sentí cómodo y me dio mucha confianza cuando jugué con él. Las formaciones que me dieron José y Gabriel Rodríguez fueron las mejores que pude haber tenido y me sirvieron para toda mi carrera.

-¿Y cómo fue la relación con Gallardo, el último técnico de tu carrera?

-Con Gallardo por ahí no tuve una continuidad en el juego pero aprendí mucho de él. Es un técnico con personalidad, con ambición, exitoso, que siempre quiere lo mejor del jugador. Tenía mucho diálogo con él. Nos conocíamos porque fuimos compañeros y disfruté esa etapa en River, de entrar a un equipo tan prestigioso que venía ganando y de poder obtener la Copa Libertadores. Me sorprendió la ambición que tenía Gallardo, al haber ganado todo, de enseguida seguir queriendo conseguir más títulos.

-Jugaste en Barcelona y Real Madrid. Todo un logro. Pero no te tocó el mejor momento de ambas instituciones. ¿Te hubiera gustado que fuera diferente? ¿Qué te quedó de cada uno?

-Ya de por sí haber jugado en Barcelona y en Real Madrid ​ha sido un privilegio. Al Barsa llegué después del Mundial Sub-20 cuando estaba en River y era muy joven. Yo sabía que me venían siguiendo y ese Mundial lo pasaron en Barcelona, lo que me hizo jugar con más motivación. Y llegar a Barcelona fue algo alucinante, una experiencia única. Fue además mi primer viaje a Europa. Recuerdo que había mucha expectativa y fue algo inolvidable. Hubo química con la gente del Barsa. Y Barcelona ha sido especial para mí más allá de lo futbolístico. Y en Real Madrid jugué menos tiempo pero tengo una imagen positiva de mi paso por allí. Me quedó el recuerdo de estar en esos dos gigantes del fútbol mundial, de los pasos más importantes de mi carrera, y de sentirme un privilegiado. Por eso digo que soy un agradecido al fútbol.

Mientras Javier Saviola habla en su casa suena de fondo la banda uruguaya La Vela Puerca. Al ex delantero de River le gusta mucho el rock (Pier es otra de sus bandas preferidas) e indaga si a su entrevistador también le apetece el mismo estilo musical. Como la respuesta es afirmativa, la devolución es un “bien ahí”.

Tal vez escuchar esas bandas lo hacen sentirse no tan lejos del Río de La Plata. Aunque él está muy cómodo en Europa y no padece el desarraigo. El presente lo encuentra viviendo en Andorra junto a su familia (su mujer, la modelo Romanela Amato, y sus hijos Julieta, de casi 7 años, nacida en Málaga, y Fabricio, de 5 años, nacido en Verona). Es jugador de futsal (juega en el Fútbol Club Andorra) y si bien no descarta ser técnico en un futuro (hizo el curso junto a Lionel Scaloni) por ahora tomó otro camino, el de la comunicación: antes de que la pandemia obligara a frenar todo estaba comentando partidos del fútbol español. Afronta la cuarentena con las precauciones necesarias y está pendiente de su madre, que vive en Madrid.

-¿Cómo es vivir en Andorra?

-La vida en Andorra es muy tranquila y muy cómoda. Hace 3 años que vivimos acá y estamos muy contentos con mi familia. Luego de retirarme en River, un amigo que yo conocí acá me recomendó este país, que yo ya conocía porque había venido cuando jugaba en Barcelona. Me recomendó el lugar porque es muy seguro, con mucha comodidad y con buena educación para mis hijos y la verdad es que no le erró. El país es muy organizado, es uno de los más seguros del mundo. Y hay un montón de paisajes hermosos, mucha montaña, mucho lago. Y para hacer deporte es excelente. Practico mucho deporte.

-¿Seguís jugando al futsal?

-Sí. Estoy jugando en el Fútbol Club Andorra. Juego una vez por semana y lo bueno es que el que sale primero juega fase de Champions. Está muy bueno porque sigo compitiendo y con mis compañeros hemos hecho prácticamente una familia.

-¿Pensás quedarte definitivamente ahí o en tu cabeza está un regreso a Argentina?

-Estoy muy feliz acá. He estado en muchos lugares por mi vida profesional y no me gusta estancarme en un único lado sino ir conociendo distintas ciudades, pero hoy estoy muy cómodo en Andorra. No sufro el desarraigo ni el proceso de adaptación en ningún lado. Me adapto rápido a lo que es la cultura, el idioma, disfruto estando en distintas ciudades. No sería un problema volver a Argentina pero tendría que analizar si vuelvo a vivir allá. Llevo tanto tiempo en Europa que ya estoy adaptado a este continente y me gusta muchísimo vivir acá. A Argentina vamos dos veces por año, para las Fiestas y en julio.

-¿Y cómo ocupaste tu tiempo?

-Además de empezar a jugar futsal, ni bien me retiré del fútbol hice el curso de entrenador en Madrid, que me sirvió para sumar conocimiento. Tuve profesores que estaban en las selecciones españolas, y de compañeros a chicos argentinos como Leo Franco, Scaloni, Redondo… Y saqué la licencia UEFA Pro. Después empecé a trabajar con chicos en la federación andorrana de fútbol para capacitarlos. Estuve un año y me encantó la formación de jugadores. Pero después me fui a la comunicación, empecé a comentar partidos con la señal beIN Sports. Estuve en el Mundial de Rusia, hice los clásicos Barcelona-Madrid para Estados Unidos, también Copa del Rey y seguí muy ligado a Barcelona. Me ha gustado mucho comentar, me fui para ese lado.

-Ya que tuviste a Scaloni como compañero en el curso de entrenador, ¿cómo lo ves en la Selección?

-Lo veo muy capacitado. Hay que darle tiempo a este nuevo proyecto que no hace mucho que comenzó y vimos una mejoría muy grande. Ojalá la Selección pueda seguir por este camino, ojalá le vaya muy bien.

-¿Vos pensás ser técnico en algún momento?

-Para ser técnico hay que estar muy capacitado y trabajar al cien por cien con todas las tareas de tu equipo. Me gusta muchísimo y no lo descarto. Pero me gustaría hacerlo de a poco y empezar cerca de una persona que lleve más años para que me inculque cómo es ser entrenador.

-¿Cómo estás afrontando la pandemia del coronavirus?

-La estoy viviendo de manera extraña en el sentido de que ningún ser humano se hubiera imaginado vivir esta situación. Es una situación complicada porque acecha a todo el mundo. Y acá estamos haciendo la cuarentena ya hace dos meses, adaptándonos a la nueva vida. Haciendo tareas virtuales con los chicos y yo entrenando en casa. Ahora por suerte en Andorra están mejorando las cosas y ya dieron dos kilómetros para poder salir a caminar y a pasear cada dos días, y eso ya es un poco de aire y de libertad pero también seguimos tomando precauciones. Además, estoy alerta con mi madre que está sola en Madrid. Trato de llamarla seguido para que vea a sus nietos, que la hace muy feliz y le da mucha fuerza y felicidad a la vez. Estoy todos los días muy pendiente de ella.

Nota de Maximiliano Benozzi para Diario Clarín

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