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Más goles que juego en un Barça que se cita en cuartos con el Bayern en Lisboa

El Barcelona se impuso al Nápoles por 3-1 y un global de 4-2 en un partido que pese a que prácticamente lo finiquitó en la primera parte, sufrió mucho en la segunda pese a los dos goles de ventaja. Los azulgranas fueron mejores pero no consiguieron dominar el encuentro ante un rival muy peleón.

La Champions volvía a Barcelona después de varios meses de ausencia con un partido que prometía de todo menos tranquilidad. Los de Quique Setién tenían claro desde el primer momento que toda su temporada pasaba por hacer un buen papel en Europa, comenzando por hacer bueno, o mejorar, el 1-1 conseguido en Nápoles.

La primera ocasión de peligro no tardó en llegar y fue por parte de los napolitanos. Tras una buena circulación de balón de los visitantes, el balón le caía a Mertens que mandaba el balón al palo izquierdo de la portería cuando se cumplían los primeros 90 segundos de encuentro. El belga es uno de los principales peligros en ataque del Nápoles, y fue quien anotó el gol de su equipo en el partido de ida.

El Barça salió a presionar en los primeros minutos pero los de Gattuso, que comenzaron mucho más enchufados, no se resignaron a rifar la pelota. Sin embargo, fueron los azulgranas los que se adelantaron en el marcador en primer lugar. Un córner botado por Rakitic habilitó a Lenglet para que este rematase de cabeza y pusiese el 1-0.

El tanto azulgrana rebajó la intensidad y el ritmo del partido. Los azulgranas, muy imprecisos en la zona de creación con solo Rakitic cumpliendo con su papel. Sin embargo, una genialidad de Messi volvió a ser determinante para los azulgranas. El argentino conducía en dirección a portería y, tras ser trastabillado, terminar casi por los suelos, y conseguir mantener el esférico, cruzó un disparo mientras caía para firmar un auténtico golazo.

Volvía a batir la meta napolitana con un gran gol de Messi, después de un magistral pase de De Jong, pero el tanto no subió al marcador. Sin embargo, el VAR anuló el segundo del argentino por mano en el control.

Ya rozando el borde del descanso, el barcelonismo mantuvo la respiración por una posible lesión de Messi tras una dura patada de Koulibaly, después de que se anticipase en un despeje del senegalés por el que el árbitro señaló penalti. Fue Luis Suárez el encargado de ejecutar y transformar la pena máxima.

Poco tiempo valió la ventaja de tres goles. A penas dos minutos después, Rakitic derribó a Mertens en el área e Insigne convertía el tanto para darle un ápice de vida al Nápoles, que se reactivó en los compases finales de la primera parte.

Tras la vuelta del descanso, pasó el miedo por la lesión de Messi, que saltó al campo con el resto de sus compañeros. Sufrió el Barça en los primeros minutos de la segunda mitad con un Nápoles que presionaba desde muy arriba esperando cualquier error azulgrana. Es más, los de Setién cedieron en el primer cuarto de hora el control del balón a los italianos.

Acercamientos sin apenas peligro de ninguno de los dos equipos, en el último cuarto del partido con el Barça conforme con el resultado y con Setién conservador sin querer hacer cambios ni modificar el dibujo hasta el minuto 84 cuando hizo debutar al capitán del Barça B, Monchu.

El Nápoles metió el miedo en el cuerpo del Barça una vez más con un tanto que el árbitro terminó anulando por fuera de juego de su autor, Arkadius Milik, que culminó un gran centro con un potente remate de cabeza. Sin embargo, no pudieron cambiar el devenir de la eliminatoria y cayeron de manera muy digna mostrando ser un equipo sólido.

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