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El Atlético sobrevive a Messi y se cita en la final con el Real Madrid (2-3)

Después del gran juego del Real Madrid ante el Valencia, buscábamos al segundo finalista de la Supercopa de Europa para el domingo, en este novedoso formato de este 2020. FC Barceloitico de Madrid se veían las caras tras haberlo hecho hace poco más de un mes en un partido desequilibrado al final por Lionel Messi. Ambos equipos con algunas dudas aunque más del lado catalán tras el empate en el derbi. Y los dos con ganas de enfrentarse a los merengues. Por tanto una semifinal a priori apasionante entre estos dos equipos, que en los últimos tiempos nos han dejado en cambio partidos bastante sosos, con pocas ocasiones y goles, marcados por la tendencia conservadora de sus entrenadores.

Arrancaba un poco el duelo en esa línea, disputando ambos equipos la pelota pero con un claro cambio con respecto al duelo del Metropolitano: los colchoneros no presionaban tan arriba. Esta decisión, marcada igualmente con la ausencia de Koke del once inicial, permitió que poco a poco los culés se hicieran con la pelota y dominaran claramente el primer acto. Ambiciosos y a lomos de un desequilibrante Lionel Messi, que marca siempre la tendencia de su escuadra, los de Ernesto Valverde tuvieron el control del juego. Pero no se limitaron a eso, sino que desplegaron un buen fútbol ofensivo, con combinaciones exitosas y numerosas ocasiones desbaratadas por Jan Oblak. Especialmente a Lionel Messi y un mano a mano a Antoine Griezmann poco antes del descanso. El galo estaba activo pero errático, igual que Luis Suárez, mientras el centro del campo culé al fin dio hoy la nota media que esperábamos en todo el curso.

Quizá espoleados por la presencia de Arturo Vidal, novedad en el once junto a Samuel Umtiti, vimos a un FC Barcelona más compacto, solidario en defensa y especialmente agresivo en la presión tras pérdida, dejando pocos espacios a los colchoneros. Apenas lograban salir estos a la contra, que previsiblemente era la idea de Diego Simeone, con Joao Felix y Álvaro Morata bastante desconectados del juego ofensivo y jugando a muchos metros de la portería de Neto. Eso sí, todos se aplicaban en defensa, especialmente Saúl para dar empaque al centro del campo. No obstante, las ocasiones azulgranas se sucedían y, a menos que cambiaran mucho las cosas (Simeone siempre se guarda cartas), el Atlético de Madrid debía hacer un ejercicio de supervivencia aún mayor. En cambio los azulgranas encontraban su mejor fluidez en el juego ofensivo de toda la campaña, sin gol pero con unas sensaciones inmejorables y un juego continuo que no habíamos visto en ningún partido hasta ahora. Destacar la gran cantidad de robos de Sergio Busquets, recordando al de los mejores tiempos, y el gran dinamismo de los laterales, tantas veces el talón de Aquiles de este equipo.

Lionel Messi brilla y el Atlético da el zarpazo
Y justo era el cambio lo que conseguía el Cholo nada más arrancar el segundo acto. Dando entrada a Koke, consiguió que el capitán marcara nada menos que a los 19 segundos de ingresar al campo en el inicio del segundo acto. Una jugada precedida de un error de Arturo Vidal, que aprovechaba bien Joao Felix para dejar solo al internacional español con una gran maniobra. Por tanto jarro de agua fría para los catalanes tras su buen primer tiempo, mientras el Atlético de Madrid encontraba lo que había ido a buscar. Una ventaja interesante que debía guardar ante un FC Barcelona que previsiblemente seguiría con su monólogo. La duda era saber si con la misma profundidad. Y sí, porque a lomos de un gran Lionel Messi los culés apenas tardaron 5 minutos en empatar el choque, ya que el capitán aprovechaba con un buen disparo una gran acción de Luis Suárez en el área. De manera que los azulgranas encontraban así premio a su buen juego en la primera parte.

Entró el partido en una fase por tanto en la que el dominio azulgrana se hizo más evidente, y en ese tiempo la estrella de los hoy locales lograba anotar el segundo gol, que parecía encarrilar del todo el choque. Una gran actuación coral de todo el equipo que no fue rematada por acierto, y por decisiones del VAR como en el gol ahora citado de la estrella argentina, por mano. Un gol que dejaba el marcador en empate, pero con la sensación de que pronto debía llegar la segunda diana... Y llegó, por medio de Antoine Griezmann, que remataba a placer un rechace del omnipresente Jan Oblak, que detuvo a Luis Suárez otro cabezazo tras una nueva jugada excelente de los catalanes. Ahora si que parecía cerrada la victoria... pero iban a pasar bastantes cosas.

Y es que el VAR anulaba otro gol a Gerard Piqué, por un milimétrico fuera de juego tras una gran falta lanzada por Lionel Messi con la que Arturo Vidal servía el tanto al central. De manera que el Atlético de Madrid siguió vivo... y bien que vivo. Porque en el 81’ lograron el empate tras un gol de Álvaro Morata, al haber cometido Neto un penalti claro en una de las jugadas que comenzaron a asolar la defensa de Ernesto Valverde. Porque la zaga azulgrana empezaba a ser un coladero en los instantes finales. Con el centro del campo rendido y agotado, los culés que no habían rematado la faena comenzaron a perder balones y dejaron a su retaguardia a merced de los ataques rojiblancos, que desbarataron toda la gran obra realizada durante los minutos anteriores. Ese empate espoleó todavía más a los de Diego Simeone, a los que les no les señalaron un penalti claro por mano de Gerard Piqué.

Y fue precisamente en una de esas jugadas en la que llegaría el gol decisivo, anotado por Ángrl Correa en el 86’ y que sentenciaba al FC Barcelona. Caían los catalanes de igual modo que en Roma o Anfield, penalizados por malas decisiones en defensa y desconcertados ante un rival que se lo creyó más, y que supo aguantar mejor las embestidas. Una derrota psicológica que puede marcar además un antes y un después importante en esta temporada de los culés, veremos hasta dónde. Por otro lado, es un triunfo que carga de moral a un Atlético de Madrid que llegaba alicaído tras muchas dudas en la primera parte del curso, y que ahora tiene un título al alcance. Los de Diego Simeone ejecutaron un ejercicio de supervivencia perfecto a lomos de Jan Oblak, mantuvieron la fe y remontaron en su estilo.

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