“Si no me he retirado es gracias al estilo de Setién”

Dedicarle el mes de Noviembre al Betis con el #Panenka79 obligaba a darle un protagonismo especial a Joaquín Sánchez (El Puerto de Santamaría, 1981), a la altura de lo que el gaditano representa en la historia verdiblanca. Corría el mes de septiembre del año 2000 cuando un chaval imberbe y espigado de 19 años debutaba con el primer equipo, en una visita al Multiusos de San Lázaro. Por aquel entonces, los heliopolitanos estaban tratando de salir del fango de la segunda división, otra vez. 18 años después, su Betis ha sufrido una metamorfosis admirable: además de ser el equipo de moda por su propuesta de juego, el club se ha lavado la cara a consciencia, con la mirada puesta en los retos que están por venir. Con 37 años, Joaquín sigue ahí, liderando el enésimo proyecto que esta vez parece ser definitivo. Su fútbol también ha sufrido una importante metamorfosis, pero su esencia, como la del Betis, se mantiene intacta. Nos atiende el día después de vencer, con un gol en los últimos minutos, al Leganés en el Villamarín, superando todos los registros históricos de posesión.

Enhorabuena por la sufrida victoria de ayer.

La verdad es que costó. Es, más o menos, lo que nos vamos a encontrar habitualmente: equipos que se cierran bien y están muy trabajados y a los que es muy difícil crearles ocasiones. El gol llegó tarde, pero llegó.

Con la edad, con los días postpartido debe pasar como con las resacas: te duele más todo. 

[Risas] Más o menos. A estas alturas de la película el descanso es muy importante para mí. Y jugando cada tres o cuatro días, aún más. Llevamos un mes muy apretado y es fundamental recuperarse bien y tener una buena alimentación.

Pero estás hecho un chaval.

Sí, la verdad es que me cuido y me siento un privilegiado de que el físico me aguante para poder seguir compitiendo a este nivel y seguir disfrutando como lo hago. La filosofía de juego del equipo, del año pasado para acá, ayuda a que pueda seguir disfrutando. Me encuentro bien y sigo sintiéndome uno más. Mientras siga siendo así habrá que seguir.

Eder Sarabia nos confesaba que físicamente eres un superdotado y que cuando llegaron (con Quique Setién) se imaginaban que iban a tener que dosificarte más.

Bueno, pero es verdad que hay que dosificar y con mi edad, aunque me gustaría jugarlo todo, es complicado. El primer día que llegaron los técnicos les dije que quería ser uno más y que no quería tener ningún privilegio. Entreno como un canterano, sabiendo el rol que tengo en el vestuario, pero sintiéndome uno más por encima de todo, independientemente de lo que yo pueda significar para el Betis.

El partido ante el Leganés puede ser una referencia para enseñar lo que es el Betis ahora. Otros años, a pesar del dominio, no se hubiera terminado ganando.

Este equipo tiene fe. La filosofía que tenemos es la de madurar mucho los partidos, aunque no es fácil cuando el rival te plantea dos líneas de cinco metidas atrás: tienes que controlar mucho el juego y controlar mucho las contras. Cuando tienes tanta posesión del balón y metes al rival en su área, no hay que precipitarse a la hora de meter balones adentro. No es fácil tener esa paciencia, pero creo que lo estamos haciendo bien. Al final, el resultado llega a base de perseverar.

La clave es que los jugadores creáis en lo que propone el técnico.

Sí, por supuesto. Desde el primer día en el que el míster nos expone su filosofía, la asimilamos y tenemos perfectamente mecanizado a lo que jugamos. Lo más importante es que el equipo cree en eso desde el primer día, porque además nos ha dado buenos resultados hasta ahora. Creer en nosotros mismos es clave, porque tener la posesión de balón y generar a través de ella nos da mucha confianza.

El público del Villamarín ha tenido ciertas fases de impaciencia. Quizá es un público más efervescente, acostumbrado a un juego más directo. ¿Crees que la afición del Betis está preparada para este estilo tan característico?

Sí, yo creo que la afición ha entendido el juego del equipo. Es verdad que a todos nos gusta un juego más directo o más de tú a tú, pero de esta forma también se sufre mucho más que es lo que ha pasado en los últimos años. Creo que con esta filosofía los partidos se controlan mucho más, defendemos mucho mejor teniendo el balón y poco a poco la afición también cree en el estilo porque además los resultados llegan. Independientemente del estilo, lo importante es que los resultados lleguen. Porque, si no, tiene poco sentido. Afortunadamente, el año pasado hicimos una buena temporada y este año, como dice el míster, vamos camino de hacer cosas importantes. Vamos todos a una y la afición lo ha entendido perfectamente.

¿Crees que, a ti particularmente, este estilo de toque te beneficia más que uno de ida y vuelta?

Sí, totalmente. Gracias a que jugamos así, he podido alargar mi carrera, por lo pronto, dos años más. Sé perfectamente que si hubiéramos jugado a lo que veníamos jugando cuando yo volví, ya te digo que me hubiera retirado. Se lo dije al entrenador y se lo dije a la gente que me rodea. La filosofía con la que vino el míster me ha beneficiado muchísimo: disfruto, toco mucho el balón, corro mucho menos, el equipo gana y yo participo más y me siento mucho más a gusto. Realmente, esta filosofía viene como anillo al dedo a todo futbolista que le guste jugar el balón y está claro que a mi me ha alargado mi carrera en todos los sentidos.

 
“Independientemente de lo que yo pueda significar para el Betis, entreno como un canterano, sabiendo el rol que tengo en el vestuario, pero sintiéndome uno más”

 
Tú que siempre habías sido el extremo puro de ‘la finta y el esprint’, ahora eres un tocador que juega más por dentro. Se está viendo una nueva versión de Joaquín, no sé si mejor que el que tenía 20 años, pero por lo menos al mismo nivel. ¿Te ha sorprendido a ti mismo tu aportación en este nuevo rol?

Sorprenderme no, porque era consciente de que mis cualidades iban más allá de la velocidad o el regate. Está claro que en este nuevo rol me encuentro mucho más cómodo ahora, no solo yo, también otros futbolistas ofensivos como Andrés (Guardado), Sergio (Canales), Inui, Boudebouz… Podemos jugar más juntos y nos asociamos mucho más entre nosotros. Jugar por dentro te hace participar mucho y te hace sentir más importante. Para futbolistas con talento, este estilo, de permanente contacto con el balón, es muy beneficioso.

Tu rol en el vestuario, en cambio, no ha cambiado. Sigues siendo el líder y el chistoso del grupo. ¿Cómo conviven esos dos Joaquín, el capitán y el bromista?

Sintiéndome uno más. No me siento ningún líder porque tampoco me tratan como tal: estos niños te pierden el respeto desde el primer día [risas]. Pero bueno, independientemente de lo que yo signifique para ellos o lo que pueda aportar al grupo, quiero ser uno más, intentar que lo de ir a entrenar cada día sea lo más divertido posible, en ese papel me siento muy integrado porque hay muy buen ambiente. En esta etapa de mi vida en la que disfruto cada segundo que estoy en el vestuario, intento transmitir a los demás la misma pasión: que disfruten de lo que les ha tocado vivir porque es maravilloso y hay que sentirse un privilegiado en todos los aspectos por lo que significa ser futbolista del Real Betis. Intento que vean que trabajo como el que más y que, independientemente de que pueda tener algunos privilegios, eso no significa que vaya a jugar solo por quien soy. Sí noto el respeto y la admiración que me puedan tener, pero como digo, yo soy uno más de la plantilla.

Ahora se te nota que te cuidas más que antes.

Es que cuando uno tiene 20 años puede hacer cosas que ahora, a mi edad, no se puede permitir. Al margen de que me encuentre muy bien físicamente, tengo que cuidarme mucho más, descansar mucho mejor y tener una alimentación más controlada. Eso es innegociable si se quiere competir a este nivel: si no se lleva a rajatabla es imposible mantenerse. Tengo claro que, si no fuera 100% disciplinado, me tendría que retirar.

Desde el año 2000, cuando llegaste al primer equipo, el Betis ha cambiado mucho. Aquel equipo ascensor que pululaba entre Primera y Segunda parece que ha quedado atrás.

El club ha cambiado para bien, mucho. Hemos pasado años difíciles, pero este es un club con mucha historia y que tiene una masa social rica en todos los sentidos y esto es lo que ha hecho que el Betis saliera de esos momentos. A nivel institucional, hace años que se están haciendo muy bien las cosas: ha habido un cambio radical, de modernización y de crecimiento que ha hecho que, deportivamente, se haya dado también un salto importante. Al final, para estar arriba en la Liga, porque es donde creo que debemos de estar, el club tiene que ir creciendo cada año, y afortunadamente ha sido así. Pero tenemos que seguir creciendo porque el Betis es un club que merece estar todos los años en Europa.

En una entrevista, Monchi nos contaba que el Sevilla había crecido cuando dejó de fiarlo todo a quedar por encima del Betis y a ganar los derbis para aspirar a cosas más importantes. ¿Crees que al Betis le ha pasado lo mismo para hacer ese clic?

Bueno, la rivalidad de los dos equipos es importante para la ciudad y es importante que se mantenga siempre. Ganar al Sevilla y quedar por encima te da mucho caché y es sinónimo de que se están haciendo las cosas bien. Hoy en día, poderle competir de tú a tú a un Sevilla, que lleva muchos años haciendo las cosas bien, te da optimismo de cara al futuro. Nos vemos capaces de competirle a cualquier equipo y seguir creciendo con la ambición de ser un equipo importante. Es verdad que, en ese sentido, ahora tenemos una ambición que antes no teníamos: cuando solo aspiras a no descender, es más fácil que termines haciendo una mala temporada. Nuestro objetivo ahora es quedar por encima del Sevilla y ganar los derbis, pero también quedar en zona europea y lograr más éxitos.

De todas formas, no se me ocurre mayor felicidad para un bético de toda la vida que ganar el derbi con un gol suyo en el último minuto.

[Risas] Por supuesto, eso es maravilloso. Son partidos con un aliciente y un morbo especial. Hay una forma de vivirlo, aquí en Sevilla, que es inexplicable. Como bético, poder dar esa alegría a todos los béticos (en el último derbi liguero) es un momento increíble. Pero bueno, a partir de ahí, como te decía antes, nosotros tenemos que aspirar a mucho más: crecer, ir a Europa, competir por títulos, etc. No es fácil, porque venimos de años difíciles y ahora es cuando nos estamos consagrando en puestos de arriba, pero siempre hay que pensar en crecer.

Uno de los lemas que siempre ha acompañado al Betis es el ‘manque pierda’. ¿En este proceso de crecimiento, desaparecerá este lema para pasar a ser un equipo más inconformista?

El ‘manque pierda’ es historia del Betis y no se debería de perder. Es el buque insignia del beticismo, que explica la pasión con la que viven los colores los aficionados para los que su vida es el Betis. Es compatible con el inconformismo. Esta es una afición ambiciosa, no de hoy, sino de siempre. El equipo sabe que detrás hay miles de personas que nos exigen mucho, siempre nos exigen ganar y hacer las cosas bien. El Betis es un equipo grande y esa exigencia de la gente es, precisamente, lo que está empujando a crecer al club.

Últimamente, vemos que grandes futbolistas, como Bartra, Guardado, Lo Celso… se decantan por ir al Betis, cosa que quizá no pasaba años atrás. ¿Crees que es el estilo de juego lo que les convence para fichar?

Sí, la propuesta de juego es muy atractiva y es un factor diferencial. Cuando ves que estos jugadores vienen es cuando te das cuenta del crecimiento del club. El Betis está cambiando, hay un proyecto de futuro sólido, con expectativas importantes y eso al futbolista le llama la atención. Institucionalmente, es un club que está madurando y se están haciendo las cosas bien y eso te hace crecer en lo deportivo, trayendo a futbolistas de nivel. Tenemos jugadores de un caché importante y tenerlos en el equipo siempre te dará un plus para competir con los mejores.

¿Qué compañero te ha sorprendido más de los que han llegado?

Admiro mucho a Andrés (Guardado). Habiendo sido un futbolista importante que ha jugado cuatro mundiales, siendo un jugador maduro, sigue entrenando como el que más. Para mí es un referente dentro del equipo y es un grandísimo compañero y un ejemplo para todos. Es una suerte tener en el vestuario a tipos con esta grandeza profesional y personal.

Para paliar las dificultades económicas que atravesó el club, una de las grandes diferencias con otros clubes a los que les llegó el capital de un propietario extranjero, es que en el Betis ese capital lo pusisteis muchos béticos de toda la vida, como tú mismo. ¿Cómo tomaste aquella decisión?

Yo siempre lo había tenido en mente: poder estar dentro del alma del Betis, devolviéndole de alguna manera todo lo que el Betis me ha dado. Cuando hablé con el presidente le conté que sería muy feliz de poder tener un cachito del sentimiento del beticismo aunque fuera de forma simbólica. Cuando se pusieron a la venta las acciones, no dudé en poner mi granito de arena para ayudar al club.

Y el número de abonados nunca ha dejado nunca de crecer. Desde fuera, se ve un club que tiene una conexión muy especial con su masa social.

Eso es lo que lo explica todo. Con esta afición el Betis no tiene techo: vayas donde vayas hay miles de seguidores. El Betis es muy grande, en todos los sentidos. Afortunadamente, el presidente y el vicepresidente son béticos y son gente preparada con una visión de futuro espectacular y esto es lo que te hace ilusionarte. A la larga este va a ser un equipo que seguro que estará luchando por cosas importantes. Cada día hay más béticos, creo que en toda España y en Europa hay mucha gente que simpatiza con nosotros. Ese sentimiento no se puede perder, creo que hay muy pocos equipos que transmitan lo que transmite el Betis y por eso la gente se siente tan identificada.

Hace tres años, cuando acababas de regresar, te entrevistamos y, cuando te preguntamos por los retos que tenías antes de retirarte, te conformabas con seguir muchos años en Primera. ¿Si te lo volvemos a preguntar ahora, la respuesta cuál es?

Hombre, ahora sueño con cosas importantes. La ambición te hace soñar con cosas difíciles. El presidente dijo hace poco que le gustaría ganar un título. ¿A qué bético no le gustaría? Sé que es muy complicado, porque es el fruto del trabajo y la constancia de muchos años. Pero sería muy bonito.

¿La Europa League o la Copa?

La Copa sería muy especial para mí, por poder ganarla otra vez. Pero ganar la Europa League sería un premio muy grande. Compites fuera de España y ganar un título así te da un salto de crecimiento diferencial. Sería un sueño muy bonito y puede hacerse realidad: estamos en ella, estamos compitiendo y podemos hacer cosas importantes en Europa. Ojalá si Dios quiere podamos llegar lo más lejos posible y soñar con estar en una final europea.

Terminarás contrato en 2020, con casi 40 años. ¿Colgarás las botas o alargarás un poquito más?

Bueno, viendo como estoy pues no sé [risas]. Es una edad bonita para pensar en dejarlo. Pero es que estoy disfrutando tanto y me siento tan feliz jugando que no te puedo decir si en 2020 voy a colgar las botas porque igual no lo hago.

Ojalá que no. ¿Ya has pensado a lo que te dedicarás cuando te retires? Mucha gente te ve triunfando en la televisión.

[Risas] Pues la verdad es que no lo sé. Me encanta el cariño con el que la gente me sigue en redes sociales y en televisión. La verdad es que es un mundo que me llama la atención y en el que disfruto mucho cuando mi profesión me lo permite. Me planteo estas cosas, pero aún no tengo claro nada de lo que pasará. Igual me veis en televisión como que me visto de torero, nunca se sabe [risas].

Texto de ÀLEX LÓPEZ VENDRELL / Fotos de J.J. ÚBEDA

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