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“El día del revólver me jugué la vida”

A nueve días de que se cumplieran ocho años de aquel incidente histórico en el vestuario de Racing Club de Avellaneda. Coco Basile recordó qué pasó por su cabeza cuando Teo Gutiérrez sacó un arma en el vestuario tras el clásico de Avellaneda. Y lo que eso significó para su vida.

Lo tenía decidido. Planeado. Ya había acumulado mucha bronca por actitudes anteriores que no le gustaron de ese compañero apuntado y había caído la gota colmó el vaso. Cuentan que Sebastián Saja estaba tan firme en su idea que en el camino al vestuario iba pensando en sacarse los botines y ponerse las zapatillas para afirmarse mejor en el piso durante la batalla que iba imaginando. En llamas porque Teófilo Gutierrez había incurrido en una nueva irresponsabilidad (agravió al árbitro), que esa vez le significó la tarjeta roja a los 23 minutos del segundo tiempo y dejar a Racing con 9 en el clásico de Avellaneda (antes habían echado a Bruno Zuculini), el Chino lo fue a buscar directamente para pelear. Encima, con la bronca de la derrota por 4-1...

Tras el enfrentamiento a trompadas en el camarín, cuando parecía que ya había pasado el temblor, el colombiano echó mano a su mochila, extrajo un arma y empezó a amenazar a todos. Según se explicaría luego, era de juguete. Claro, en medio de ese escándalo, muchos no sabían que supuestamente se trataba de un elemento de paintball. Lo que tampoco nadie imaginaba era que ese episodio marcaría el adiós de Alfio Basile a la dirección técnica. Ese 12 de abril de 2012 le dejó una huella inolvidable al hombre del vozarrón.

"Hace poco se cumplieron ocho años de cuando largué. Yo ya estaba cansado.. Y hubo un gran quilombo con Teo. Cuando sacó la máquina, ese día me jugué la vida. 'Tengo nietos, tengo todo, mirá las cosas que me tengo que bancar', pensé. Fue brava, fue pesada, fue difícil. Había que estar en ese momento... Nunca me había pasado en mi vida una cosa semejante. En la vuelta de la cancha, en la estación de servicio por Figuero Alcorta, pasando Canal 7, bajé del micro y dije: 'no dirijo más", narró el Coco, con el tono arrabalero y la frontalidad de siempre durante una charla con Fox Sports.

Basile hoy sonríe cuando le señalan que el revólver que portó Teo no habría sido de fuego, aunque nadie le quitará de su memoria lo que sintió en esos minutos: "Después se comentó que era de juguete, ¿¡pero yo en ese momento cómo iba a saberlo?! Andá a comprobarlo... El fierro que tenía era impresionante. Mirá si se le escapaba, nunca se sabe...". El ex entrenador, además, reveló una situación que vivió fuera del fútbol. "En la calle -evocó- me pasó en n boliche, en Boyacá y Gaona, en el Café la Humedad, de mi amigo Cachito (el fallecido Cacho Castaña), el más grande todos. Ahí me la pusieron en la sien...".

De regreso al incidente entre el cafetero y Saja, Basile contó más pormenores: "Me quedé calmándolo a Teo, de a poco, con un verso. 'Quedate tranquilo, todo pasa', le decía. Ya había terminado el quilombo. Saja tenía una buena zurda y Teo era guapo... Lo fui convenciendo, y de golpe irrumpió la Policía en el vestuario, se abalanzó sobre Teo y lo agarró". El desenlace lo vio a Gutiérrez retirándose del estadio en un taxi, alejado del plantel que regresaba en ómnibus como ocurre siempre.

Nota de Nicolás Montalá para Diario Olé

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